La norma EN 12953-10: requisitos de calidad del agua en calderas pirotubulares industriales | BOIXAC

La norma EN 12953-10: requisitos de calidad del agua en calderas pirotubulares industriales

Análisis técnico de los parámetros que la norma establece para el agua de alimentación y el agua de caldera, y su relevancia para la integridad y la seguridad de los sistemas de generación de vapor.

BOIXAC Tech SL Actualizado: 2026 Lectura: ~10 min
Nota sobre el alcance de este artículo Este texto tiene carácter exclusivamente informativo y divulgativo. No constituye asesoramiento técnico, de ingeniería ni de tratamiento de aguas, y no puede sustituir en ningún caso el análisis específico realizado por un especialista cualificado sobre una instalación concreta. Los valores y parámetros mencionados proceden de la norma EN 12953-10 y de la literatura técnica especializada; deben interpretarse siempre en el contexto de la norma original vigente, de las instrucciones del fabricante de la caldera y de las prescripciones del Organismo de Control habilitado. BOIXAC no asume ninguna responsabilidad derivada de decisiones adoptadas en base al contenido de este artículo.

La calidad del agua es, junto con las condiciones de diseño y fabricación, el factor que más influencia ejerce sobre la integridad a largo plazo de una caldera pirotubular. La norma europea EN 12953-10 establece los requisitos mínimos de calidad del agua de alimentación y del agua de caldera para este tipo de equipos, con el objetivo fundamental de minimizar el riesgo para el personal y para las instalaciones circundantes.

Para los técnicos de proceso, responsables de mantenimiento y gestores de instalaciones que operan sistemas de generación de vapor, comprender el marco que define esta norma —qué parámetros controla, por qué razones y con qué criterios— es un elemento esencial de la gestión técnica de la planta.

1. Marco normativo y ámbito de aplicación

La norma EN 12953-10:2003 —adoptada en España como UNE-EN 12953-10:2004— forma parte de la serie EN 12953, que regula en su conjunto el diseño, la fabricación, la documentación y la operación de las calderas pirotubulares (también denominadas calderas de humos, firetube boilers o shell boilers). La parte 10 se ocupa específicamente de los requisitos de calidad del agua de alimentación (feedwater) y del agua de caldera (boiler water).

Su ámbito de aplicación comprende todas las calderas pirotubulares, calentadas por combustión de uno o varios combustibles o por gases calientes, destinadas a la generación de vapor y/o agua caliente. La norma se aplica a los componentes comprendidos entre la entrada del agua de alimentación y la salida del vapor del generador. Queda expresamente excluida del ámbito de la norma la calidad del vapor producido, que en caso de exigencias específicas requiere documentos normativos adicionales.

Relación con el régimen de operación español

El Real Decreto 2060/2008, de 12 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de Equipos a Presión, establece que el usuario de calderas de vapor o de agua caliente está obligado a mantener el agua dentro de las especificaciones de las normas UNE-EN 12953-10 (calderas pirotubulares) o UNE-EN 12952-12 (calderas acuotubulares). Se trata, por tanto, de una obligación legal de cumplimiento para el explotador de la instalación.

2. Objetivo técnico de la norma: los mecanismos de daño que se pretenden evitar

Incrustaciones y depósitos

La precipitación de sales de calcio, magnesio y silicatos sobre las superficies de transferencia de calor genera capas de baja conductividad térmica. Un depósito de tan solo 1 mm puede incrementar el consumo de combustible alrededor de un 5–8 % e incrementar localmente la temperatura de la pared metálica hasta valores que comprometen su integridad.

Corrosión

El oxígeno disuelto y el dióxido de carbono libre son los principales agentes corrosivos. La corrosión por oxígeno genera picaduras localizadas (pitting) que pueden progresar hasta perforar la pared del tubo. Un pH inadecuado favorece diversas formas de ataque químico sobre el acero al carbono.

Espumación y arrastres

La presencia de sólidos disueltos totales (TDS) en concentración elevada, o de determinadas sustancias orgánicas, puede provocar formación de espuma en la superficie del nivel de agua. Este fenómeno conlleva el arrastre de gotas de agua de caldera con el vapor (priming), contaminando el vapor con sales.

Lodos y obstrucciones

Las impurezas en suspensión y los precipitados que no se eliminan mediante purga pueden acumularse formando lodos en las zonas de baja velocidad del agua, dificultando la circulación y la transferencia de calor, y favoreciendo la corrosión bajo el depósito.

3. Distinción fundamental: agua de alimentación y agua de caldera

La norma diferencia con precisión dos tipos de agua que presentan requisitos distintos y que se controlan de forma independiente.

El agua de alimentación (feedwater) es el agua que entra a la caldera para reponer el volumen evaporado. Es una mezcla compuesta habitualmente por el condensado recuperado y el agua de aportación (make-up water), que ha sido sometida a los tratamientos externos previos necesarios.

El agua de caldera (boiler water) es el agua que se encuentra dentro del cuerpo de la caldera durante la operación. Al ser el agua de alimentación una fuente continua de impurezas, el agua de caldera experimenta un proceso de concentración progresiva de estas sustancias. Sus parámetros admisibles se gestionan mediante las purgas del sistema.

4. Parámetros de calidad: descripción técnica

pH
a 25 °C

Determina el carácter ácido o alcalino del agua. Un pH alcalino moderado en el agua de alimentación inhibe la corrosión por oxígeno; en el agua de caldera, la alcalinidad es necesaria para mantener la pasivación del acero.

Dureza total
Ca + Mg, mmol/l

Expresa la concentración de iones de calcio y magnesio, principales formadores de incrustaciones calcáreas. La norma exige niveles extremadamente bajos en el agua de alimentación, que en la práctica requieren tratamiento de ablandamiento o desmineralización.

Oxígeno disuelto
O₂, mg/l

Agente corrosivo primario. Debe eliminarse combinando desgasificación térmica y dosificación de secuestrantes de oxígeno. La norma distingue los límites según la presión de diseño de la caldera.

Conductividad directa
µS/cm a 25 °C

Indicador indirecto de la concentración total de sales disueltas (TDS). La norma clasifica el régimen de operación en función de si la conductividad directa del agua de alimentación es superior o inferior a 30 µS/cm.

Conductividad ácida
µS/cm, tras cationizador

Se determina pasando la muestra por un intercambiador catiónico fuertemente ácido. Resulta especialmente sensible a la presencia de CO₂, cloruros y sulfatos, y proporciona una medida más fiable de los aniones agresivos.

Hierro total
Fe, mg/l

Procede principalmente de la corrosión de tuberías de acero del circuito de condensados. Forma depósitos sobre las superficies de calefacción que deterioran la transferencia de calor.

Cobre total
Cu, mg/l

Procede de la corrosión de equipos y tuberías de aleaciones de cobre presentes en el circuito. Su deposición sobre superficies de acero puede acelerar la corrosión galvánica.

Sílice
SiO₂, mg/l

Forma incrustaciones de silicatos de calcio y magnesio de muy baja conductividad térmica y gran dureza mecánica, difíciles de eliminar sin limpieza química. Su límite en el agua de caldera varía en función de la presión de operación.

Aceites y grasas
mg/l

Su presencia provoca espumación intensa y arrastres de agua con el vapor. Puede favorecer la corrosión al crear películas sobre las superficies metálicas que alteran las condiciones de transferencia de calor.

Carbono orgánico total (TOC)
mg/l C

Las sustancias orgánicas pueden descomponerse térmicamente en las condiciones de operación de la caldera, generando ácido carbónico y otros productos ácidos que aumentan la conductividad ácida y provocan corrosión.

5. Parámetros del agua de caldera: el papel de la purga

Dado que el agua de caldera se concentra progresivamente, la gestión de su calidad requiere una estrategia activa de eliminación de impurezas. El instrumento fundamental para ello es la purga.

La norma contempla la dosificación de agentes de acondicionamiento químico en el agua de caldera con el objetivo de: mantener el pH en el rango prescrito, controlar los lodos en suspensión, inhibir la formación de incrustaciones y eliminar trazas residuales de oxígeno. El tipo y la dosis de estos agentes deben ser determinados por un especialista en tratamiento de aguas.

La alcalinidad del agua de caldera: un equilibrio delicado

La norma establece rangos de pH para el agua de caldera significativamente más alcalinos que los del agua de alimentación. Esta alcalinidad es necesaria para la pasivación del acero, pero debe estar acotada: determinados niveles de alcalinidad no son permisibles para calderas que operan por encima de 20 bar, ya que un exceso de hidróxido sódico libre puede provocar corrosión cáustica (caustic cracking).

6. La clasificación por conductividad del agua de alimentación

Una de las características estructurales de la EN 12953-10 es que los parámetros del agua de caldera se presentan en dos regímenes diferenciados, según la conductividad directa del agua de alimentación sea superior o inferior a 30 µS/cm:

  • Conductividad directa del agua de alimentación ≤ 30 µS/cm: corresponde al régimen de baja TDS, característico de instalaciones que utilizan desmineralización u ósmosis inversa como pretratamiento.
  • Conductividad directa del agua de alimentación > 30 µS/cm: corresponde al régimen de alta TDS, habitual en instalaciones que utilizan únicamente ablandamiento por intercambio iónico como pretratamiento.

7. La sílice: una restricción dependiente de la presión

A diferencia de la mayoría de parámetros, el límite máximo admisible de sílice en el agua de caldera varía de forma continua en función de la presión de operación, según la curva representada en la Figura 5-2 de la norma. A medida que aumenta la presión de operación, aumenta la volatilidad relativa de la sílice, su tendencia a pasar al vapor en forma de ácido ortosilícico o metasilícico.

Relevancia para los intercambiadores de calor

Los intercambiadores de calor que utilizan vapor como fluido calefactor pueden verse afectados por la calidad del vapor si este arrastra sílice u otras sales. Además, en configuraciones en las que el agua de proceso del intercambiador retorna como condensado al sistema de alimentación de la caldera, la gestión de la contaminación del condensado resulta crítica para mantener la calidad del agua de alimentación dentro de los límites prescritos por la EN 12953-10.

8. Agua de aportación para calderas de agua caliente

La norma incluye también disposiciones específicas para el agua de aportación de calderas de agua caliente, que operan en circuito cerrado. En estos sistemas, los requisitos se centran principalmente en el llenado inicial y en la composición del agua en operación, prestando especial atención al pH y a la ausencia de agentes corrosivos.

La norma establece para el agua de circulación de calderas de agua caliente unos rangos de pH diferenciados según si el circuito emplea únicamente metales ferrosos o incluye metales no ferrosos (cobre, latón, bronce).

9. Requisitos de monitorización y análisis

Frecuencia y método de control

La norma prescribe que los parámetros relevantes —pH, conductividad directa, conductividad ácida, dureza y oxígeno o secuestrante de oxígeno— deben ser verificados de forma continua y/o periódica. El uso de analizadores continuos fiables permite reducir la frecuencia de los controles manuales, pero no los elimina.

Puntos de muestreo

La toma de muestras debe realizarse en puntos representativos del sistema. La norma identifica como puntos típicos: el agua de alimentación en la válvula de entrada, el agua de caldera desde un bajante o desde la línea de purga continua, el agua de aportación aguas abajo del equipo de tratamiento y el condensado a la salida del condensador.

Métodos analíticos de referencia

ParámetroNorma de referencia analítica
Capacidad ácida (alcalinidad)EN ISO 9963-1
ConductividadISO 7888
CobreISO 8288
HierroISO 6332
Oxígeno disueltoISO 5814
pHISO 10523
FosfatosISO 6878-1
Potasio / SodioISO 9964-2 / ISO 9964-1
Carbono orgánico total (TOC)ISO 8245
Dureza total (Ca + Mg)ISO 6059

10. Condiciones operacionales que requieren consideración específica

  • La presencia de grietas calentadas (heated crevices) o de interfaces de fase calentadas, que pueden concentrar localmente los solutos.
  • La operación a presiones significativamente inferiores a la presión de diseño, que puede alterar las condiciones de transferencia de calor.
  • El uso de materiales distintos del acero al carbono —como el acero inoxidable— que presentan mecanismos de corrosión diferentes.
  • La presencia de sustancias orgánicas en el agua, cuya composición y comportamiento en las condiciones de operación resultan difíciles de predecir.
  • Las aplicaciones en las que el vapor o el agua caliente se destinen a la industria alimentaria, farmacéutica o a la alimentación de turbinas.
Arranques, paradas y cambios operacionales

La norma establece expresamente que los valores prescritos son aplicables al funcionamiento continuo. Durante el arranque, la parada o los cambios operacionales significativos, algunos parámetros pueden desviarse transitoriamente de los valores normales durante un breve período. Cuando los valores se desvían durante la operación continua, puede deberse a un tratamiento deficiente del agua de aportación, a una dosificación insuficiente de acondicionadores, a contaminación del condensado o a procesos de corrosión activos en partes de la instalación.

11. Responsabilidades y obligaciones del explotador

El cumplimiento de los requisitos de calidad del agua no es únicamente una buena práctica operacional: en el contexto del marco normativo español, constituye una obligación legal del explotador de la instalación. El Real Decreto 2060/2008 atribuye al usuario la responsabilidad de mantener el agua dentro de las especificaciones, así como de realizar —directamente o a través de terceros— los análisis pertinentes.

12. Reflexión final

La EN 12953-10 define un marco técnico riguroso fundamentado en los mecanismos de daño conocidos que la calidad del agua puede inducir en una caldera pirotubular. Su correcta aplicación requiere, en la práctica, la actuación coordinada de tres partes: el fabricante de la caldera, el especialista en tratamiento de aguas y el explotador —que es el responsable último de operar la instalación dentro de los límites prescritos.

La norma no es, en ningún caso, una receta de aplicación directa: es un marco de mínimos que debe ser interpretado y adaptado a cada instalación específica.